viernes, 26 de diciembre de 2008

Las pipas navideñas de la paz


El día de Nochebuena me tocaba trabajar por la mañana,cuando descubrí un email de mi jefe dirigido a una compañera.Contestaba un mensaje de felicitacion de las fiestas que ella le había enviado antes de irse de vacaciones.Nuestro correo es común para toda la oficina y el comentario en sí (que no voy a transcribir)no me gustó en ese momento pues me hizo sentir un cierto desagradecimiento hacia todo lo que estamos trabajando y aguantando en esta crisis que no le es ajena a nadie,así que le transmití mi disconformidad en otro mensaje mío en el que tambien le deseaba lo mejor en estas fiestas.

El mensaje fue muy sutil,y él me contestó con un "Pero qué picajosaaaaa!!!". No sé,me pilló en un día sensible de esos en los que necesitas que alguien te de un achuchón y una palmadita en la espalda de ánimo por lo que sentía necesidad de hacer ver "lo feo" del gesto.A este correo se sucedieron dos mas y ahí se acabó todo.

Me fui a mis aperitivos con mal sabor de boca,todo mi interior estaba en una constante ebullición.Soy muy visceral,qué le vamos a hacer...

Finalmente estallé con mis amigas y se lo conté como suelo hacer cuando necesito desahogarme de algo que realmente no tiene mayor trascendencia.MM me dijo que la próxima vez tenía que repetirme una y otra vez aquello de "1,2,3 yo me calmaré...4,5,6 todos lo veréis...". Y tenía razón.Lo que pasa es que con mi jefe ya tengo una relación laboral de 3 años y creí que sabía hasta dónde podía llegar...

Esta mañana no esperaba que viniera a la ofi,pero sí que ha venido,sí...

Lo primero que ha hecho ha sido acercarse a mi mesa para preguntarme que qué me pasaba,que por qué me había sentado mal...etc.Ha sido una conversación muy cordial en la que le he hecho ver que el día de Nochebuena estaba yo más sensible de la cuenta pero que no le daba la mayor importancia...Se ha ido a su despacho.

Al cabo de 1 hora se ha vuelto a acercar al mío y con cara de lástima me ha dicho "Jo,es que me siento mal...Es que eres una picajosa!!Paco te trata peor que yo...Y vas y te ríes de lo que te dice!" Casi se me saltan las lágrimas de la risa de ver a mi jefe,un hombre de 43 años,felizmente casado y con 3 niñas adorables,sintiéndose "culpable" por lo que había hecho...Pero esto no es todo..."Voy a bajar abajo a comprar algo de chocolate.Me apetece y como sé que a ti te gusta..." Pues dicho y hecho.Me ha subido mi bollo relleno de chocolate favorito de "La Colegiala".Era su pipa de la paz.

Ahora la que se sentía mal era yo (aunque me estaba divirtiendo mucho).He cogido mi bolso y mi abrigo y he bajado a comprarle una caja grande de surtido de "Ferrero" (si hubiese tenido El Corte Inglés mas a mano le habria comprado una marca con algo mas de glamour porque es,como yo,gran aficionado al chocolate).Cuando se lo he dado se ha sonreido..."Gracias!Al final el bollo me ha salido barato!". "Pa que veas" he dicho cuando he salido con la mejor de mis sonrisas ("siempre con la última palabra"como me dice afterimago).Esta era mi pipa de la paz.

Creo que esto sólo puede suceder porque es Navidad y porque en el fondo hay confianza y aprecio ¿verdad?

sábado, 22 de noviembre de 2008

A la sombra de Lilith

Esta mañana he empezado a leer A la sombra de Lilith, un librito de Carmen Posadas y Sophie Courgeon que, como reza el resumen de su contraportada, me invita a "un fascinante viaje a través de la historia de las mujeres y su lucha por la igualdad". Sus páginas parten del relato hebreo de Lilith, primera esposa de Adán, una historia que subyace en la mayor parte de los libros de ficción que tratan, de un modo u otro, el tema de la igualdad de género como Las nieblas de Avalon (libro que recomiendo porque parte de la leyenda del rey Arturo pero va más allá y centra su argumento en la lucha que mantuvo el recién nacido cristianismo por imponerse al "paganismo" y, aún más, la lucha casi prehistórica de las sociedades matriarcales contra el patriarcado que acabaría por imponerse); El ocho y El círculo mágico, ambos de Katherine Neville e, incluso, El Código Da Vinci que, aunque sea una bazofia literaria, no deja de tener su interés.


A la sombra de Lilith es un libro que, cosas de la vida, compré en Madrid allá por el año 2004 pero que, hasta hoy y pese a que el tema me interesa enormemente, no había empezado. Las primeras páginas ya prometen y le dedicaré un post entero nada más terminarlo pero, hoy, me gustaría dejar un pequeño fragmento de Virginia Wolf (Una habitación propia, 1928) que me parece muy inspirador y que, creo, define un bien entendido feminismo.

"Sería una lástima terrible que las mujeres escribieran como los hombres, o vivieran como los hombres, o se parecieran físicamente a los hombres, porque dos sexos son ya pocos, dada la vastedad y variedad del mundo; ¿cómo nos las arreglaremos pues con uno solo?".
Otra cosa es que entendamos que diferencia sea sinónimo de desigualdad.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado

Incluyo en este post un artículo de Arturo Pérez Reverte que me ha encantado.

* * *

Permitidme tutearos, imbéciles.
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas
analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda.
Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética
oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos
autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y
ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No
quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la
madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en
vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o
treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país
de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes
irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la
Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la
capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias
incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables
de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros
jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se
distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los
alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra
arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta
contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace
menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa
2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de
todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser
ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que
durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el
amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en
materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de
la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada
cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos
distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País
Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la
Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de
Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de
gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el
subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso
histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de
afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos
españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no
sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha
fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la
sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje:
el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente
la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia
Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina
la educación de cada generación es la educación de sus padres» , aunque
tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con
un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de
otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania
grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes,
Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la
preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los
próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados
por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la
ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de
autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y
falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus
alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora
la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación,
confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos.
Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset,
Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio
Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé,
Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque,
Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos
otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me
incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un
imbécil que un malvado.
Pérez Reverte.

La carta



Esta noche al llegar a casa he encontrado en el buzón tu carta. Es una de esas cartas que forman parte ya de la memoria colectiva, una carta escrita sobre una mesa de madera antigua –la que tienes en el salón de tu casa de Zeist– en un papel amarillento lleno de tachones que reorganizan tus pensamientos.
Tengo una caja llena de esas cartas que escribiste para mí pero, a diferencia de las anteriores, ésta me ha llevado un tiempo abrirla. Sabía lo que me iba a encontrar. Después de un rato intentando distraer mi mente en otras cosas me he decidido a romper el sobre con matasellos holandés y me he encontrado con esa letra tuya, de poeta, que tan bien conozco… y el sentimiento de pérdida y fracaso ha vuelto a mí… diez meses después…

martes, 11 de noviembre de 2008

Mis Ciudades


Me siento pro-urbanitas. Y con esto quiero decir que las grandes ciudades me encandilan con mucha facilidad…No todas cumplen con los requisitos para fascinarme, pero en general adoro sus ventajas frente a sus, a veces, grandes inconvenientes.
Me encanta el bullicio de la gente, el sentirme “acompañada” y al mismo tiempo tan anónima. Me encanta un casco viejo lleno de historia en un día de lluvia y adoro una sky-line llena de rascacielos a pleno sol del día. Me encanta tener a mano unos cuantos museos para perderme en sus colecciones temporales o permanentes y adoro poder acercarme a una iglesia o catedral llena de historia para sentarme y reflexionar mientras sus pilares y vidrieras me aportan sosiego. Me encanta zambullirme en la locura de una noche que me ofrece locales cerrados y ruidosos y adoro caminar por un parque lleno de árboles y niños jugando o un paseo marítimo mientras la brisa juega con mi pelo.

En breve comenzaré a postear sobre ciudades, mis ciudades… ¿Te sientes tan urbanitas como yo?

Lunes de imsomnio

Es la 1.30 de la noche y aquí estoy, delante del ordenador... he pasado la mayor parte de la tarde rompiéndome la cabeza con la dichosa contabilidad... nos odiamos mutuamente y a mí, particularmente, me fastidia enormemente porque mi creatividad desaparece entre ceros y unos... Así que aquí estoy, llamado a gritos a alguna de las musas para que venga a apiadarse de mí y me ayude a terminar este diseño...

domingo, 9 de noviembre de 2008

Mañana de domingo...


... y una frase en mi cabeza:


"Siempre tuya, siempre mio, siempre nuestros"

lunes, 13 de octubre de 2008

"A los hombres no les gustan las mujeres inteligentes"


Eso me lo decía mi amiga Sandra hace una semana en Frankfurt. Ella es la inteligencia en persona (y no exagero de forma subjetiva…es verdad) y no ha sufrido su afirmación a nivel sentimental (lleva con Martin 17 años ya) pero seguro que en otros ámbitos si…Yo prefiero de momento centrarme en el primero.

Fue una frase de las que te hacen pensar, buscar ejemplos cercanos en tus conocid@s y OILÁ!!!…Resulta que a fulanito que no terminó sus estudios y es pareja de fulanita le repatea que esta sí lo haya hecho y vaya a entrar ahora en un banco, o que menganito y menganita trabajen en lo mismo (ambos con estudios brillantes) pero resulta que ella está teniendo más éxito y de repente empiezan las discusiones de pareja y a los pocos meses él decide romper…

Pero,y las solteras en la treintena?Para colmo me meto en internet y descubro un artículo acerca de un estudio llevado a cabo por ingleses en el que se asegura que “Según dicho trabajo, mientras que las mujeres inteligentes que deciden continuar con sus estudios superiores reducen un 40% sus posibilidades de contraer matrimonio, los hombres con un alto cociente intelectual aumentan un 40% las posibilidades de pasar por el registro. Otras conclusiones apuntan a que mientras las mujeres buscan hombres inteligentes y prefieren esperar a encontrar a alguien interesante, ellos están más interesados en encontrar mujeres que se asemejen a sus madres y que los apoyen en casa antes de ir a trabajar. “

Decidme…¿Qué pensáis acerca del tema? ¿Lo habéis sufrido? ¿Creéis que es difícil que se de esta afirmación que encabeza el post? ¿Por qué puede suceder esto? Me interesa vuestra opinión.

martes, 30 de septiembre de 2008

¿Se me ha pasado el arroz?

Una amiga me dijo este verano que le recordaba mucho a Carrie Bradshow, de Sexo en Nueva York. La verdad es que me sorprendió bastante que me lo dijera y, no sé bien si porque todas queremos ser Carrie o porque me pudo más la curiosidad de saber qué rasgos de su personalidad se parecían a los míos, decidí volver a ver la serie. Visionada de nuevo, he de decir que me siento bastante identificada con muchas de las situaciones que le ocurren a Carrie. Con Miranda no tengo nada que ver y confieso que hace un par de meses me acerqué peligrosamente a Samantha. Pero, hoy… hoy, soy Charlotte. Y todo se lo debo a una llamada telefónica. La que hice a una amiga del instituto que acaba de ser mamá, como todas mis amigas del instituto que, o han sido madres, están en proceso de serlo o se han casado y están pensando en esa posibilidad para un futuro no muy lejano. El caso es que estábamos hablando de lo bonita que puede llegar a ser la baba de un bebé cuando, de repente, dijo: “¿Y tú? ¡Qué se te va a pasar el arroz!”… Y ahí quedó la frase… suspendida en el aire.

La gente debería pensar seriamente las preguntas que formula y, especialmente, a quien se las formula porque, a una persona como yo, cuyo deporte favorito es pensar demasiado, el lanzar una cuestión así puede traer como consecuencia toda una noche de insomnio… Y así estuve, hasta las tres de la madruga… cuando recordé un episodio de Sexo en Nueva York en el que Charlotte, histérica, gritaba: “llevo saliendo con chicos desde los 15 años… ¡¿dónde está?!” y otro, de Friends, en el que Rachel celebraba su 30 cumpleaños y hacía una lista de la cosas que aún le quedaban por hacer y, se da cuenta de que, dentro de su planning de vida, tendría que haber conocido al hombre de sus sueños hacía un año…

Así que, entre pensamiento y pensamiento, llegué a la conclusión de que, a mí, se me había pasado el arroz hasta para conocer a la persona adecuada. Pero también pensé que, sí así era, podría convertirme en la tía enrollada de mis sobrinos, en la amiga de mamá, en una buena diseñadora, en una bailaora aficionada de flamenco… en tantas cosas… Entonces me dormí. Y volví a ser Carrie. Otra vez.

martes, 16 de septiembre de 2008

Siempre me gustó escribir...


Lo dejé claro en el colegio y en el instituto en los que gané algún premio que otro. Cada vez que en clase de Lengua nos mandaban una redacción de deberes a mí me hacían los ojos chiribitas y deseaba que me sacaran al día siguiente para leerla. Las palabras y las ideas salían solas y en cuestión de 15 minutos podía tener redactado un folio por delante y por detrás con mi letra que no era grande precisamente…
Mis compañeros, mis amigos, mis conocidos…Todos me veían en una carrera como Periodismo y a alguno que otro aún le cuesta recordar que en realidad mi formación se movió por los derroteros de la Economía…La Economía....Con el comienzo de la Universidad todo cambió tanto y sin darme cuenta dejé de leer como antes y sobre todo de escribir…Yo escribía un montón!!! Hace unos años que me di cuenta de que había perdido fluidez y sobre todo de que no había progresado en mi vocabulario…Me había quedado ahí…Estancá!!! Así que me propuse mejorar ese aspecto tan depreciado de mi vida y aunque me haya costado,al final he cedido a la tentación que me puso Afterimago encima de la mesa un buen día y aquí lo tenemos…Un blog!!! El nombre es de su cosecha y cada vez me gusta más porque al fin y al cabo eso es lo que va a suceder…Vamos a compartir cosas que son nuestras en el presente…En el futuro de
amig@s...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Despertar del letargo


Hay instantes en la vida de una persona que resultan decisivos y cambian por completo su mundo o la percepción que hasta entonces tenía de él. En la mayor parte de los casos esos instantes suelen estar producidos por pequeñas cosas, cosas que pueden resultar insignificantes para quien las mire desde fuera pero que, desde dentro, resultan ser ese sutil soplo de aire que hace que las alas de la mariposa comiencen a producir su efecto.
Para mí ese instante, ese soplo de aire fresco, llegó un viernes por la noche, disfrazado de desconocido… y me despertó del letargo...

No volví a ver al desconocido y creo que nunca más lo volveré a ver, aunque de vez en cuando me llegan ecos de su vida. Sin embargo, unos días más tarde decidí escribir las líneas que acabas de leer, más que nada porque rondaban mi cabeza a modo de reflexiones y sentí la necesidad de darles forma en un papel. De vez en cuando vuelvo a ellas, para recordar que nunca debo olvidar lo que ese momento supuso para mí. A Pale Blonde le gustaron y me propuso abrir un blog en el que poder expresar libremente todo aquello que estaba en nuestro interior y que, por algún motivo, qusieramos compartir con vosotros. Y aquí está el resultado... algunas cosas que llamamos nuestras... y que ahora compartimos con vosotros... como una caja de papel blanco que, despacio, se desgarra y se abre...